Cecilia Mendez Casariego – Rostros que lo dicen todo

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Galeria Schlifka Molina 2014

Nacida en Buenos Aires, Cecilia Mendez Casariego es escultora y docente, formada en Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano” como Maestro Nacional de dibujo (2002) y Profesora en Artes Visuales (2012). Su formación se completa con las clases de dibujo con Marcia Schvartz en la Escuela de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova así como las clínicas de obra con Sergio Bazán y Silvia Gurfein.

CMC se cuestiona sobre las identidades, las apariencias, aquel rostro que nace con uno y aquel que se va transformando con el tiempo en la interacción con el entorno que habita. Y se preocupa por entender cuál de todas esas caras es la verdadera, o quizás todas ellas lo sean. Como escultora, se apoya en la figuración contundente de los gestos expresados en los rostros de los niños, en escalas totalmente disonantes con la realidad lo cual nos permite tomar cierta distancia pero aun así sentirnos tocados, identificados. Dice la artista: “El rostro humano se convierte en superficie de proyección de temas existenciales como la búsqueda de significado e identidad personal, proponiendo una reflexión sobre la persistencia de la existencia humana”.

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Diámetro y Caída, Galería Schlifka Molina, 2014 (2)

En el 2013 es seleccionada para participar en la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires. Participa en diferentes muestras individuales y grupales siendo las más destacadas de la última década: “Los infantes en el paraíso”, Centro Cultural Recoleta (2015); “Diámetro y Caída”, Galería Schlifka Molina (2014); Bienal de Arte Joven, Ciudad Cultural Konex (2013); “Vistiendo época”, Mito Arte Contemporáneo, Uruguay (2013); “Tópica dérmica”, Mito Arte Contemporáneo, Uruguay (2012); “Las Octavas”, La Fábrica Perú (2011); “Verano”, Galería Jardín Luminoso (2010).

Maria Carolina Baulo: Cabezas: el tema principal de tus esculturas ya desde 2012. Aunque creo que sería más exacto hablar de rostros y expresiones, específicamente canalizados a través de la figura de los niños. Contanos sobre esta búsqueda. 

Cecilia Mendez Casariego: Diría que me interesan mucho las personas. Trabajar con rostros es una manera de acercarse, de comprender. Observar niños, bebés, me permite conocer algo oculto, quizá no visible hoy. Es el comienzo de alguien, en un estado de pureza, de no contaminación, previas a su construcción social. Creo que ese fue el punto de partida de mi trabajo. Recopilar fotos de recién nacidos y observar.  Quería descubrir cuáles serían los primeros gestos inherentes a todos los humanos. Nuestros primeros pasos de comunicación. Ese primer diálogo que establecemos me obsesionaba, creo me obsesiona todavía. Al no existir el lenguaje, la comunicación está dada por lo visual.  Trabajo con la fantasía de que el rostro es completamente móvil, se va modificando con nuestras vivencias. La decisión de volverlos volumen es una manera de capturar esa trasmutación. Volver rígido lo móvil. Trabajar el movimiento de la forma.

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Saltar con su propio explosivo, porcelana fría, 62 x 55 x 60 cm, 2013, Bienal de Arte Jóven

Mirándolas hoy, ya no sé exactamente qué son. A veces me preguntan si son personas muertas. No fueron pensadas de esa manera, pero podrían ser seres previos a la existencia o posteriores. Son rostros que habitan objetos. 

MCB: ¿Qué técnicas y materiales utilizas?  

CMC: La mayoría de las obras están modeladas con porcelana fría. Me interesa este material porque me permite trabajar directamente, sin moldes. Es de secado rápido, no es tóxico y es suave al tacto. Además es ¡bastante económico! El interior de las obras tiene de todo un poco, lo que encuentro para generar volumen. Me divierte mucho construirlas de este modo. Me gustan los accidentes que producen en la forma final estos materiales improvisados. No sé si es importante saber esto para leer la obra, pero a mí me estimula trabajar de esta manera. 

MCB: Renato Rita escribió: “Las inusitadas cabezas que Cecilia apoya en el cuerpo de la imaginación, incitan a una percepción interrogante: ¿podemos sostener ya en este mundo el exacerbado propósito de nuestros sentidos?”. ¿Cómo se identifica tu obra con esta definición?

CMC: Mientras trabajo me hago ese tipo de preguntas. Un conjunto de preguntas sobre el destino, el sentido de la vida, la identidad. Cuáles y cómo son las formas que vamos teniendo. Qué cosas afectan esa transformación. Cómo nos formamos afecta nuestra forma, O siempre hubiéramos sido los mismos. Elijo la cabeza y la escultura para canalizar estas preguntas.

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Galeria Schlifka Molina 2014

MCB: Sobre la muestra colectiva (Cecilia Méndez Casariego, Cintia García y Sofía Reynal) “Diámetro y Caída” en la galería Schlifka Molina (2014). ¿Cómo funcionaron tus esculturas en diálogo con el trabajo de otros artistas?

CMC: Me gustó cómo se vieron las obras en ese espacio. Estaban desparramadas aleatoriamente por el piso de la galería, por grupos. Interrumpían el paso, aparecía alguna detrás de una pared, miraban por la ventana. No había un diálogo directo con las otras obras, y a la vez sí lo había. Intuitivamente funcionaban bien juntas. Quizá algo de la energía con que habían sido hechas.

MCB: Siguiendo la pregunta anterior, quien fuera el curador de la muestra, Sergio Bazán, calificó tu obra como una suerte de barómetro de los estados de ánimo infantiles que se hace presente tanto en los colores como en los volúmenes. Me interesa especialmente conocer cómo expresas plásticamente estas percepciones.

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Esmeralda, porcelana fría, 67 x 62 x 75 cm, 2015

CMC: En esas primeras esculturas aparecía más visible la intención de capturar expresiones determinadas. Para mí esos gestos iban teniendo un color. En mi obra actual los gestos y los colores se fueron borroneando. Cómo si ya los hubieran transformado, dejando sólo la huella. Las cabezas se parecen más entre sí, pero a la vez cada una es única y diferente. Como una idea de inventario humano. Me interesa mucho la idea de unicidad de cada uno. Paradójicamente la idea de comunidad también está presente. Siempre pienso las obras como un conjunto.

MCB: ¿Cuáles son los planes para el futuro; ¿ pensás seguir profundizando esta línea de trabajo, tanto en tema como en estética o se te presentan nuevas inquietudes para empezar a desarrollar?

CMC: Estoy preparando una muestra para el Hospital Muñiz, encuadrado en un proyecto que se llama Museo Urbano. Tienen vitrinas en varios hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires. Es un proyecto que valoro muchísimo. Me parece muy loable tener la intención de acercar arte a donde  no llega con un ánimo de sanar. El vínculo entre arte y salud me interesa. Estoy trabajando con figuras humanas en escala real materializadas en algodón. Estas figuras estarán ubicadas en una caja de vidrio. Uno cae y el otro quiere escapar. También haré una muestra para Fundación Osde. Al estar sobre la calle, será vista por un público masivo. Me resulta un desafío trabajar en esculturas de mayor escala. Entre mis primeras obras había retratos de personas cercanas a mí, otras no tanto.  Tres de ellas poseen hoy en día una condición, cada una diferente pero que requiere un tratamiento, una atención especial. Tengo la intención de volver sobre esas imágenes ahora atravesadas por un proceso de recuperación. Estoy trabajando con otros materiales para simbolizar ese proceso. Los rostros poseen parches, cascos, máscaras, interrupciones. Un rescate.

Maria Carolina Baulo

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