Leila Tschopp – Instalaciones Pictóricas

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Modelos ideales, 2011 (detail). Galería 713 Arte Contemporáneo, Buenos Aires. Acrílico sobre tela y muro, panel de MDF y estructuras de madera; medidas variables. Foto: Fabián Cañas.

Si algo se destaca en su la obra de Leila Tschopp es el modo en que el espacio es tomado por la pintura comprometiendo al espectador. Un estilo donde la paleta es acotada y armoniosa, donde la geometría cumple un rol protagónico así como la simetría y la rigurosidad en el montaje para generar diálogos entre espacios silenciosos y dinámicos, incitando a quien mira a poner el cuerpo y recorrerlos. Algunos conceptos son centrales en su obra: el poder que portan las imágenes, su capacidad de enmascarar mensajes y la autonomía de las obras.

Profesora de Pintura, participó de variados programas de residencias internacionales especialmente relacionados con la  escultura y el trabajo de la pintura en el espacio. Gana la Beca de la Pollock-Krasner Foundation (USA, 2012), el Subsidio a la Creación del Fondo Metropolitano de las Artes (Argentina, 2012) y la Beca a la Creación del Fondo Nacional de las Artes (Argentina, 2008). En 2014 es galardonada con el 2° Premio del Salón Nacional de Pintura. Su trabajo fue exhibido en importantes museos, centros culturales y galerías de Argentina así como de España, México, USA, Alemania, Brasil, Bolivia y Francia.

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Disfraz, 2015. Fundación Esteban Lisa, Buenos Aires. Acrílico sobre muro y tela, medidas variables. Foto: Ignacio Iasparra

Maria Carolina Baulo: Hablas de tu obra como “instalaciones pictóricas”; ¿Hacia dónde nos guía esta expresión?

Leila Tschopp: Hace unos años vengo investigando la espacialidad de la pintura, pensándola como una experiencia vivencial que rodea al espectador, con elementos espaciales y teatrales, cercanos a la instalación. En ese sentido la idea de instalación pictórica tiene que ver con un tipo de instalación particular diseñada cuidadosamente desde lo formal como un conjunto, pero al mismo tiempo habla de mi abordaje sobre la pintura. Me interesa la idea de Ilya Kabakov que plantea que la pintura fue absorbida por el género de la instalación que la sucedió como un nuevo eslabón en la cadena de su historia. Esta concepción de la pintura otorga la posibilidad de desvincularla del objeto y entenderla como experiencia integral, que se despliega en el tiempo y en el espacio.

MCB: ¿Por qué eliges la instalación como formato de cabecera?

LT: En la instalación puedo plantear una imagen fija, bidimensional, como una pintura y al mismo tiempo involucrar un recorrido, multiplicar los puntos de vista. Ese cruce bidimensional y tridimensional al mismo tiempo produce una tensión que me parece potente; hay sentidos que se corporeizan, que se entienden con el cuerpo que recorre. Cada vez más me interesa investigar esas cualidades espaciales de la pintura, que me permiten ligarla a un sitio específico y que priorizan la experiencia subjetiva del espectador en el espacio. Trabajar de esa manera me permite pensar la autonomía de las obras y al mismo tiempo su dependencia del conjunto, como en una coreografía entre las piezas y el espacio arquitectónico. Para mí es importante que el espectador esté involucrado en el aquí y ahora de la obra, que pueda dirigir la atención a su propio recorrido a través del espacio y que, al mismo tiempo, se vea abrazado por el mundo ficticio que le plantea la obra. Es una doble experiencia, de pérdida y conciencia al mismo tiempo.

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Terraza, 2009-2014. MAMBA, Buenos Aires. Acrílico sobre panel de MDF y muro; medidas variables. Foto: Fabián Cañas.

MCB: El Movimiento de Arte Concreto Invención y la obra de Helio Oiticica han impactado en tu trabajo, ¿En qué radica esa marcada referencia?

LT: Mi obra es plena en referencias a la historia del arte; para mí es importante revisarla y reactualizar algunos sentidos, especialmente aquellos relacionados al legado de las representaciones modernistas europeas y latinoamericanas, y cómo éstas han influido en la construcción de la identidad local en América del Sur. El Movimiento Arte Concreto Invención propuso grandes cambios en relación a la manera en que el espectador podía relacionarse con la obra y cómo ésta estaba ligada al espacio de exhibición. Helio Oiticica enfatizó radicalmente la idea del cuerpo en íntima relación con el espacio de la obra, convirtiendo a los espectadores en núcleos estructurales de ella. Ambos me ayudan a pensar mi relación con la pintura, con el espacio de la obra y el del espectador y también me sirven como interlocutores para pensar algunas problemáticas histórico-políticas y sociales. Trabajo con el supuesto de que algunas imágenes atraviesan tiempos y culturas diferentes y se van actualizando, mestizando en esos viajes de citas y apropiaciones, y van conectando, de esa forma, sentidos de una manera oculta.

MCB:
¿Cómo se manifiesta en la obra la relación entre elementos formales y poéticos? 

LT: Yo trabajo con la idea de totalidad, de armar un ambiente, un lugar. En ese conjunto, el rol poético y formal de cada pieza es inseparable. El espacio fuera de la obra, la imagen que evoca una pintura, el pliegue de una lona o la distancia entre los objetos, todo cumple un rol narrativo y compositivo al mismo tiempo. Es en la propia visualidad de la obra, en el juego de correspondencias, cruces y contradicciones que plantean las piezas, donde la instalación surge como un lugar inasible creado para ser habitado, en el que el espectador es co-autor de la narración, a partir de esa imagen mental que se lleva.

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Sin título, 2013. MACBA, Buenos Aires. Acrílico sobre lona vinílica y panel de MDF; medidas variables. Foto: Gentileza MACBA.

MCB: ¿Podrías contarnos sobre la experiencia del montaje en función del relato comparando las puestas en escena de  Caballo de Troya, Disfraz, El Camino del Héroe?

LT: En todas las instalaciones el espacio arquitectónico de la sala es muy determinante. Puede darme pistas de qué recorrido quiero plantear, puede despertar un tono particular, una sensación física o un recuerdo. Esos datos se cruzan con ideas o imágenes que vengo pensando y en ese trabajo conjunto se va delineando cada proyecto. En Disfraz partí de una pintura que quería volver a mostrar, que refiere al Río Paraná, a partir de la cual armé un tríptico. En el espacio de la sala pensé en darle continuidad a ese tríptico en un mural de rombos irregulares, en el que uno era tentado a entrar pero inmediatamente era rechazado, expulsado fuera del plano. En Caballo de Troya la altura de la sala determinó que la instalación se desarrollara desde el suelo, compacta, dentro la estructura de hormigón del Museo y junto con el gris de las paredes fueron los datos desde los cuales fue surgiendo el tono general de la muestra, que reunía ideas con las que venía trabajando antes, como la del enmascaramiento. En El camino del héroe, tenía la idea de hacer un mural en esa línea que marca la pared continua y, como la sala no permitía distancia para contemplar desde lejos, apareció la idea de un mural que se ve en el tránsito, de cerca, por episodios, interrumpido y acompañado por la presencia de la lona. 

Maria Carolina Baulo

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