PROA | Alberto Giacometti

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No hay mucho para agregar cuando el trabajo curatorial y texto que acompaña la muestra es extenso, preciso y realizado por verdaderos profesionales en la materia. Quedan las impresiones personales ante una muestra de semejante envergadura que llega a través de la Fundación Proa por primera vez a la Argentina; una retrospectiva de uno de los máximos exponentes del arte del siglo XX: Alberto Giacometti. Su curadora es la directora de la Fundación Alberto y Annette Giacometti y autora de la retrospectiva realizada en el Centre Georges Pompidou de París en 2007, Véronique Wiesinger. Las obras: cerca de 140 piezas, pasando revista a sus trabajos entre las décadas de 1910 y 1960, provenientes ellas de la Colección de la Fundación Alberto y Annette Giacometti en París pero también participan obras de colecciones privadas de la Argentina y del Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro. Muy inteligentemente la curadora optó por incorporar, en Brasil y en Argentina, obras de diversas colecciones locales. Giacometti ha sido ampliamente reconocido por su influencia en este Sudamérica; su producción era respetada y eso se ve reflejado en los textos de importantes críticos como Jorge Romero Brest, Mario Pedrosa, Rafael Squirru y Aracy A. Amaral. Sin necesidad de viajar a todos los destinos para que su trabajo llegue a los ojos de coleccionistas y mecenas, las obras de Giacometti fueron vistas en París (centro neurálgico de aquellos interesados en el arte moderno del siglo XX) y adquiridas por ricos coleccionistas, en especial argentinos.

Siempre es bienvenida la oportunidad para ver en vivo las obras de artistas emblemáticos que marcaron con la impronta de su estética, un determinado espacio donde su creatividad se destacó e influenció a distintos artistas del mundo entero. La muestra impacta por la cantidad de piezas que se presentan, distribuidas en tres salas y organizadas por ejes temáticos. Aun cuando pueda parece que son demasiadas, basta verlas emplazadas en sus pedestales, marcos y cajas de vidrio para notar que no sólo no son demasiadas sino que se siente la presencia del “espacio”; la muestra tiene aire y las obras se lucen. Los motivos característicos utilizados por el artista están presentes a cada paso: la preponderante presencia de la figuras desnudas, lánguidas, con una corporeidad casi imperceptible, los pasos que avanzan, las jaulas que separan y crean microcosmos, las cabezas inspiradas en gente que conocía muy bien, gente de su entorno (como su hermano Diego o su esposa y musa Annette y su amiga Caroline). Completan la muestra varios objetos y fotografías. Obras en yeso, bronce, madera, pinturas al oleo, acuarelas, papel y lápices y terracotas.

Le Nez (La Nariz), 1947 (versión de 1949)
Bronce 80,9 x 70,5 x 40,6 cm
Colección de la Fundación Giacometti, Paris, inv. 1994‐0017
© Succession Giacometti / SAVA, 2012

Giacometti nace en Borgonovo, Suiza y ya en 1922 se encuentra establecido en París, ciudad que funcionaba como caldo de cultivo de las vanguardias artísticas y culturales; produce gran parte de su obra influenciado por el cubismo, Cézanne, el arte africano, el surrealismo y su pensamiento mágico y, aunque en períodos distintos, toda esa carga simbólica se ve reflejada en una muestra de estas características. A pesar de navegar en esas aguas vanguardistas del siglo XX, es dueño de un estilo propio difícil de definir o encasillar. Tener estilo propio o ser “independiente” no necesariamente implica tener un trabajo solitario. El propio artista reflexiona y hace una toma de conciencia de que su aparente soledad y aislamiento en el trabajo, no era algo buscado y mucho menos pensado. Claramente se destaca su relación con André Breton, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Jean Genet, muchos de ellos retratados en sus cuadros y esculturas. La presencia de Giacometti en Sudamérica es fruto de la relación del artista con el decorador Jean-Michel Frank para el diseño de piezas de arte decorativo (Frank estuvo refugiado en Buenos Aires por un breve período durante la guerra, donde desarrolló una importante actividad de importación de mobiliario y objetos de arte decorativo producidos en París). La exhibición incluye tres de estas piezas que actualmente pertenecen a colecciones privadas de la Argentina, entre ellas Tête qui regarde (Cabeza que mira), la primera obra que vendió Giacometti en París (1929), comprada por Elvira de Alvear.

Buste d’homme [New York II]
(Busto de hombre [Nueva York II]), 1965
bronce 46,9 x 24,5 x 15,9 cm
Colección de la Fundación Giacometti, Paris, inv. 1994‐0095
© Succession Giacometti / SAVA, 2012

Finalmente me parece interesante destacar algunos conceptos de su trabajo en general, empezando por plantear que Giacometti hacía, producía, trabajaba sin pensar en una forma ya acabada previo a su ejecución, sin especular con significados o ideas conscientes que buscaran materializarse; cuando eso sucedía, las obras – dibujos, pinturas o esculturas – fracasaban, tal como él decía. Otro punto a resaltar tiene que ver con su pensamiento acerca del arte y los artistas modernos, situación que vivía como una suerte de revancha de los artistas ante una sociedad que tiempo atrás había rechazado y descalificado a los Impresionistas y ahora –haciendo referencia al siglo XX- se sentía en falta y por ende aceptaban casi cualquier cosa como expresión artística, sin mayores cuestionamientos.  Y un dato no menor es que Giacometti genera su obra en medio de una época donde la reproductividad técnica exalta y potencia las producciones fotográficas – entre otros medios técnicos que empiezan a cobrar protagonismo – y elige no hacer una lectura fotográfica de la realidad y entregarse al hacer y al sentir la pintura y la escultura para así descubrir una realidad nueva, distinta al hiperrealismo reinante. Dice la curadora para definir el criterio rector de esta muestra: “(…) Giacometti se aplicó sin descanso a crear una obra que apunta a responder numerosas preguntas de fondo y siempre vigentes sobre la práctica artística, como los significados y mecanismos de la representación, la relación entre la obra de arte y el espacio, y el rol del arte y el artista. Pero Giacometti fue más allá, abordando cuestiones filosóficas fundamentales del ser humano, como las relaciones entre el sujeto y su entorno, la forma en que el individuo se inscribe en el tiempo, y el papel que desempeña la memoria. Rechazando los formulismos que entorpecen continuamente nuestra percepción, Giacometti despertaba cada mañana con el propósito de mirar por sí mismo, con ojos propios, para luego traducir lo que veía con la mayor exactitud posible.”

Femme qui marche I (Mujer que camina I), 1932
bronce 150,3 x 27,7 x 38,4 cm
Colección de la Fundación Giacometti, Paris, inv. 1994‐0138
© Succession Giacometti / SAVA, 2012

La muestra se despliega en distintas salas, abordando el montaje desde varias perspectivas: sus primeros trabajos, la influencia de los movimientos modernos, el descubrimiento del arte africano, la importancia de la figura humana –en especial su obsesión por las cabezas-, la etapa surrealista y su influencia a lo largo de toda su carrera, las jaulas, el rol de su entorno intelectual, la figura femenina y los bustos y finalmente el Monumento que es invitado a realizar frente al rascacielos del Chase Manhattan Bank en Nueva York, donde se plantea,por primera vez, una relación de absoluta interacción entre el público y la obra (finalmente no se hace y las piezas son presentadas en forma separada en la Bienal de Venecia de 1962). Un verdadero lujo tener en Argentina la posibilidad de apreciar en vivo un trabajo que puede o no gustar pero jamás nos permite quedar indiferentes ante el.

Datos de la muestra

Esta muestra cuenta con la organización de la Fundación Alberto y Annette Giacometti, Base7 Proyectos Culturales y Fundación Proa, auspiciada por Tenaris – Organización Techint. El catálogo Alberto Giacometti reproduce una selección de obras exhibidas en la muestra; más el enfoque curatorial de la exhibición, una selección de los escritos del artista, una entrevista destacada y una inédita investigación sobre Giacometti en Brasil y Argentina.

Desde el 13 de Octubre al 9 de Enero de 2013 en la Fundación Proa de Buenos Aires, Argentina

Maria Carolina Baulo

8 responses

    • Gracias Rita… La muestra es impecable, pocas veces se utilizan los 3 pisos de PROA con más de 150 obras para disfrutar. Emociona ver esa obra de cerca…hay tiempo hasta enero. Gracias!

    • Gracias Pablo! La idea es justamente poder dar un marco conceptuar; sin embrago estamos frente a un artista cuya obra se defiende sola sin necesidad de palabras y cuando eso sucede creo que se cierra perfectamente la tarea del artista. Gracias por tus comentarios!

    • Gracias por participar con tus comentarios Ana, la verdad que la obra de Giacometti se sigue presentando como una fuente de inspiración para muchos artistas en estos tiempos. Gracias

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